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Escrito por andres
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Lunes, 12 de Abril de 2010 11:43 |
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UNA HORA DE TIEMPO
Una tarde. Llegaba un hombre a su casa después de una muy larga jornada de trabajo. Al abrir la puerta vio con sobresalto que su hijo lo esperaba, impaciente...
- Papá, ¿cuánto ganas por hora ?
El padre dirigió un gesto muy severo al niño y repuso :
- No me molestes que estoy cansado.
- Pero papá - insistía -, dime, por favor, ¿cuánto ganas por hora ?
La reacción del padre fue menos severa. Sólo contesto : Tres mil pesos por hora.
- Papá, ¿me podrías prestar quinientos pesos ?
El padre montó en cólera y dijo: vete a dormir y no me molestes.
Había caído la noche. El padre había meditado lo sucedido y se sentía culpable, y queriendo desahogar su conciencia dolida, se asomó al cuarto de su hijo. En voz baja preguntó al pequeño : ¿Duermes hijo mío ?
- Dime, papá -, contestó entre sueños.
- Aquí tienes el dinero que me pediste -, respondió el padre.
El pequeño le dio las gracias, y metiendo su manita bajo la almohada sacó unos billetes.
- Ahora ya completé el dinero; tengo tres mil pesos. ¿Me podrías vender una hora de tu tiempo ?
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